Eres y serás el amor de mi vida.


Marieta y Calos eran una pareja muy especial, se conocían desde la Preparatoria pero su noviazgo había empezado en la Universidad, era inspirador ver la manera en que él la trataba, era todo un caballero, su amor les había motivado a superarse cada día, ambos sacaron notas sobresalientes; en la graduación Carlos le dijo a Marieta que pretendía casarse con ella una vez que encontrara un empleo estable, ella emocionada aceptó su proposición y comunicaron a sus familias la decisión, todos estaban felices porque de verdad se veían plenamente enamorados.  El prometió a ella que siempre sería el amor de su vida, y cuando hubiera algún problema y este se hubiera solucionado repetirían la frase: Eres y serás el amor de mi vida.

Por fin lograron colocarse en un buen empleo, Marieta entró a trabajar primero como encargada de la redacción de un periódico, pero por su perfil y su desempeño fue ascendida a directora del mismo, Carlos por su parte fue contratado por una empresa extranjera con filial en la localidad donde residían, empezaron a ahorrar y un año después hacían su sueño realidad, adquirieron una casa que pagaban entre los dos, pero poco después ella le dio la sorpresa de que serían papás, no podía existir dicha mayor que saber que pronto su amor se vería reflejado en un hermoso y anhelado bebé.

Marieta trabajó, dio a luz a una hermosa niña a quien llamaron Mariel, ella iluminó su vida y engrandeció su amor, Marieta mandó a la niña a la guardería pero observó que la niña enfermaba constantemente, el pediatra le comentó que padecía Síndrome de la guardería, una gripa contraída se fue agravando hasta pasar a una bronquitis, temiendo llegara a mayores, ellos platicaron que lo mejor para Mariel sería que su mamá cuidara de ella en casa, en el Periódico lamentaron su partida, pero le dieron oportunidad de realizar algunas funciones desde casa, claro que el sueldo bajó considerablemente, pero la salud de la niña era lo más importante. Carlos agradeció a su esposa su sacrificio y le recordó que era y sería el amor de su vida.

Sin el ingreso de Marieta era difícil salir adelante con los gastos, la hipoteca era un fuerte gasto, pero eso no minó su amor, ese era cada vez más sólido y fuerte y llegó el momento en que anunciaron a la familia la llegada de otro integrante, se sorprendieron pero les animaron a seguir adelante, teniendo un motivo más grande para lograrlo.

Pasaron los meses y llegó a su hogar un hermoso niño, le pusieron por nombre Carlos Eduardo, quien resultó ser una bendición, pero también un torbellino en su vida, era incansable, juguetón, travieso, Marieta no paraba, tuvo que dejar de hacer el trabajo del periódico porque sus hijos absorbían su tiempo completamente.

Carlos por su parte decidió hacer la maestría para poder aspirar a un mejor puesto que les permitiera tener una vida más desahogada, ella lo apoyaba en todo, admiraba su dedicación a la familia, al trabajo y  a la Escuela, ella no se arrepentía ni de haber decidido unir su vida a él, ni de haber dejado su trabajo, las ocurrencias y graciosadas de sus hijos iluminaban sus días y le hacían llevadero el trabajo de casa, ella decidió hacer algunos postres en las noches que los niños dormían y ofrecerlos a través de las redes, también de vez en cuando realizaba algún trabajo de Diseño que le permitía obtener un ingreso extra.
Carlos trabajaba de lunes a viernes y los sábados estudiaba la maestría en Calidad, entonces ella casi siempre estaba sola, Carlos constantemente agradecía a Marieta el sacrificio que hacía y siempre le recordaba que era y sería siempre el amor de su vida.     
Un día estaba de compras en el Supermercado y le llegó el olor de una exclusiva fragancia, volteó a ver su procedencia y una hermosa mujer, elegantemente vestida y peinada de salón estaba a su lado, todo en ella era impecable, Marieta llevaba unos jeans, una blusa a rayas y el cabello recogido, cuando esa bella mujer le dice “Marieta eres tú”, la abraza y le pregunta cómo estaba, qué era de su vida. Marieta la reconoce y también la abraza efusivamente y le dice “pero Antonia que guapa y que cambiada estás, casi ni te reconocía”. Entonces la amiga, que pidió le dijera Tony, empieza a narrarle todos los éxitos que había tenido después de salir de la Universidad, le contó que estaba contratada por una buena empresa, que estaba de visita en la Ciudad pero que ahora radicaba en Monterrey, que le iba de maravilla, que tenía una casa en México y otra en Monterrey, que viajaba mucho y que disfrutaba de la vida, cuando se llegó al punto del matrimonio ella dijo que no, (en ese momento Carlitos había abierto un paquete de galletas y las distribuyó por el piso), Marieta se disculpó, se agachó a recogerlas y le dijo al niño que no podía comerlas pero que las pagarían, Tony seguía super emocionada contando todos sus logros y entonces le dijo, “no mi querida Mar, casarme ni loca y bebés no,  los hijos nos atan, nos quitan la libertad nos desvelan, nos limitan, deja uno de pensar en uno y siempre piensa en ellos, volteó al carrito y le dijo, mira sólo llevas cosas para ellos, no amiguis, así estoy perfecta voy a donde quiera y hago lo que quiera sin ataduras, soy dueña de mi tiempo”. Como se les hacía tarde intercambiaron teléfonos y correos y se despidieron, Marieta pagó, salió y alcanzó a ver que su amiga se subía en un carro último modelo, ella abordó el carro que habían comprado hace 8 años, desde que se habían casado, llegó a su casa y todo el día se sintió abrumada, ¿había hecho bien en dejar todo por dedicarse al hogar? Se preguntaba, ¿acaso valía la pena trabajar tanto? Ese día la casa no lucía igual que todos los días, la despensa seguía en las bolsas, los trastes no estaban acomodados, a los niños les dio cualquier cosa de comer y seguía pensando en su amiga, en lo bien que lucía, fue al espejo y se analizó, se veía tan simple, y así se llegó la noche.

Carlos llegó como siempre alegre buscando y abrazando a sus hijos y cuando fue a abrazar a Marieta ella lo alejó, él preguntó, “¿qué pasa? ¿Todo está bien?, ¿te sucedió algo?” ella rompió en llanto y le dijo que su vida era difícil, que era triste, que no tenía buena ropa, que no tenía quien la ayudara, que estaba cansada, que quería un poco de tiempo.
Carlos le dijo que lo esperara un poco que sólo faltaba un semestre para terminar la escuela y que después de eso todo cambiaría para ellos, nuevamente le reconoció su sacrificio y apoyo, quiso abrazarla pero Marieta lo rechazó, ella ni siquiera le ofreció de cenar, fue directamente a la cama, cuando él intentó hablar ella se volteó sollozando, él le recordó que era y sería el amor de su vida, pero como estaba muy cansado se durmió  y entonces empezó a recordar toda su vida, pensó lo feliz que había sido y que era al lado de ese hombre maravilloso, pensó en los momentos cuando supo que estaba embarazada, las compras y preparación para recibir a sus hijos, reconoció que ser ama de casa no era algo tan malo, que lo disfrutaba sobre todo cuando sus hijos rodeaban su cuello con sus brazos y le decían “te amo mamá”, pensó que eso valía más que todos los perfumes caros y que todos los carros último modelo, admitió que su vida no era inútil ni vacía, que tenía muchas cosas maravillosas por las cuales estar agradecida, no se dio cuenta a qué hora se quedó dormida, de pronto escuchó que tocaban su puerta al abrir vio patrullas con luces multicolores, le preguntaban por Carlos Juárez Herrera, como entre sueños contó “si aquí vive,  soy su esposa”, el oficial dijo, “lo sentimos señora  el Señor Juárez sufrió un accidente y necesitamos que reconozca el cuerpo”, ella sintió que caía en un pozo profundo.

De pronto Marieta se enderezó, estaba en su cama, Carlos no estaba a su lado, volteó y miró el reloj, eran las 10 el sol penetraba la habitación, dio un brinco gritando su nombre, corrió al cuarto de los niños, éstos estaban jugando, Carlos le dijo “mamá, mi papá se fue a la Escuela tú estabas dormida”, ella preguntó a la niña, ¿nadie ha venido a casa?, ¿no escucharon nada?, “no mami, yo cuidé a mi hermanito porque papi dijo que estabas cansada, y te dejó esto”, extendió el papel y decía “Marieta eres y serás el amor de mi vida”, ella se soltó en llanto, abrazó a sus hijos, oró y agradeció a Dios que había sido una pesadilla, entendió que la verdadera felicidad era ese maravilloso hombre y esos dos seres especiales que conformaban su familia, entendió que la riqueza no es externa sino es todo aquello que no se compra con dinero.

Llamó a Carlos entró el buzón, ella escribió algo, se apuró a arreglar la casa, se arregló ella, le preparó su comida preferida y espero a que llegara.
Carlos sacó el teléfono en el receso y leyó: ERES Y SERÁS EL AMOR DE MI VIDA, ETERNAMENTE TUYA. MARIETA.

Cuando Carlos cruzó la puerta Marieta lo abrazó intensamente y lo besó y en el oído le dijo, “perdóname, Eres y serás el amor de mi vida”.


CUANDO DESCUBRIMOS QUE LA FELICIDAD NO SON LOS LUJOS NI LAS COSAS MATERIALES HEMOS APRENDIDO A VIVIR Y A DISFRUTAR REALMENTE.

Por Araceli Canaan de Guevara.
*Las ideas plasmadas en los artículos, son responsabilidad de quien las escribe*.

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