CASAMIENTO Y MORTAJA... DEL CIELO BAJA.

Recordando las frases de las abuelas que hace muchos, muchos aƱos usaban en el momento que alguna jovencita se nos desesperaba porque no aparecĆ­a el ansiado prĆ­ncipe azul, en tanto se ponĆ­a a aprender las labores que en ese tiempo se requerĆ­an que una mujercita que aspiraba formar su hogar pudiera dominar.  Dentro de las cuales estaban, la cocina, la costura, el tejido, etc., etc.
Recuerdo muy bien esas historias si una joven era pretendida por un caballero, se realizaba todo un protocolo, empezaba desde los permisos a los padres para empezar a cortejarla, visitas en el domicilio bajo la supervisión de la madre y demÔs familiares, salidas a pasear con un chaperón. (de hecho, yo fui de niña una de ellas, me mandaban a comprar chicles o semillitas a la esquina para que pudieran dar rienda suelta a su pasión)
Y bien, de ahĆ­, si el amor era grande y verdadero venĆ­a la pedida de mano, que dicho sea de paso era una mega celebración, salĆ­an a relucir los mejores manteles y vajillas y ni se diga de las delicias culinarias de la futura desposada, era algo asĆ­ como un acto solemne, se resaltaban las cualidades adquiridas de la niƱa y se ponĆ­an condiciones para el matrimonio, como que el novio corrĆ­a con los gastos de la fiesta, del vestido y si se dejaba hasta los pajecitos que casi siempre eran familia de la novia salĆ­an bien ajuareados para levantar la cola de la tĆ­a o la hermana.  Y se planeaba la velación que era un dĆ­a antes del bodorrio, en fin era todo un acontecimiento.
Pero algunas jovencitas para ahorrarse todos esos embrollos decidían fugarse con el galÔn y así se evitaban gastos y trabajos a la familia según decían y luego costaba un chorro de tiempo para alcanzar el perdón familiar y siempre era el motivo de ser tomada para mal ejemplo de sus hermanas menores, hasta que ya iba a dar a luz, era como su madre, que nunca antes le había dirigido la palabra se acercaba para cuidarla en la cuarentena y al tener en sus brazos ese pedacito de carne se enternecía y empezaba a balbucear cosas como si fuera bebé y todo parecía quedar olvidado.
Bueno eso sucedía en tiempos de la abuela, las cosas hoy han cambiado mucho y dista de considerarse el matrimonio como antaño, ahora se le ve como algo ajeno, algo a lo que nadie le quiere entrar, es fÔcil ver uniones donde la jovencita vive con sus padres y el varón también, eventualmente se juntan en algún día de la semana, si tienen hijo lo sacan a pasear, a veces se quedan a dormir en casa de cualquiera de los dos, y al llegar la mañana, cada uno vuelve a su vida normal como hijos de familia.
Un hijo no es motivo de compromiso, finalmente ella no usó los mĆ©todos aconsejados y casi siempre es la responsable o culpable de ese embarazo que vino a truncarles la vida a esos jóvenes llenos de ilusiones y de sueƱos, ademĆ”s que no estĆ”n acostumbrados a tener responsabilidad y no saben cómo manejar esa situación tan complicada.  Y cuando se dan cuenta ya apareció otra joven con otro embarazo y a veces los padres lo mandan a casa de un pariente lejano para que no siga siendo acosado por las mujeres que como dijera la abuela, parecen pepitas en comal, y bueno regresando al punto del matrimonio que era el que originalmente ocupaba mi interĆ©s, hoy ya con unos aƱos menos que la abuela me toca vivir situaciones que antes ni soƱaba uno que pasarĆ­an.

Actualmente el vocabulario ha sufrido cambios y alteraciones, en mis tiempos eran hombres, mujeres y sin ofender se decĆ­a volteados.  DespuĆ©s apareció el termino gay y ahora  que  habla de diversidad de gĆ©nero que segĆŗn entiendo originalmente era para aplicar un principio de igualdad entre hombres y mujeres en el mercado laboral.   Y ahora ya se estĆ” utilizando para definir una diversidad sexual dividida en 4 gĆ©neros.  Pero bueno no me quiero meter mucho donde no soy una especialista, pero con 31 aƱos de matrimonio creo que tengo un poco de experiencia en eso sĆ­, el pasado 10 fuimos invitados  a apoyar la marcha en defensa de la familia, el matrimonio a la manera tradicional y el derecho de que los niƱos sean enseƱados bajo el consentimiento de los padres como ellos consideren que es mejor para ellos.  Aclaro soy enemiga de plantones, marchas que afecten la tranquilidad y daƱen los intereses de terceros, pero Ć©sta en primera valĆ­a la pena por los puntos que defendĆ­a y dos, fue una marcha respetuosa, planeada, guiada, no ofendió a nadie, no se marchó contra un grupo en especial, no se gritaron consignas contra personas de otras preferencias, se respetó el espacio que la autoridad marcó para este fin, se asistió 
en familia, iba acompaƱada de mi esposo, hijas, yernos, nietos, mis hermanas con sus familias, bajo un ambiente agradable, puedo decir que fue un placer apoyar lo que considero debe ser respetado, vuelvo a aclarar, soy tolerante, porque este principio de la tolerancia es el que rige las relaciones humanas, si puedo aconsejo y ayudo, si no me hago a un lado, respeto el sentir y el vivir de la gente, cada quien tiene el derecho de actuar como desee, Dios nos dio el libre albedrĆ­o y no tenemos porquĆ© coartarlo,  cada quien puede hacer de su vida lo que desee, sólo que no siempre es bueno exhibirse pĆŗblicamente porque a la vista hay ocasiones en que las cosas son grotescas para los de espĆ­ritu tierno y delicado, pero como una persona adulta, suplico y pido respeto por las nuevas generaciones, es cierto que existen hombres y mujeres que no deberĆ­an tener el tĆ­tulo de padres, pues este les queda grande, pero tambiĆ©n sĆ© que Ć©ste modelo de familia es el que Dios estableció, y si de por sĆ­ nuestra Sociedad estĆ” en decadencia, el permitir y autorizar cosas que estĆ”n contra la naturaleza indudablemente nos conducirĆ”n por un despeƱadero, no hace falta cambiar el modelo del matrimonio, hace falta que los padres realmente tomemos nuestra responsabilidad, que amemos a nuestros hijos, les dediquemos tiempo, dejemos de comprarles todo lo que nos piden, los carguemos, les digamos que los amamos, que ellos sientan nuestro calor, nuestra dedicación, que nos sentemos a hacer la tarea con ellos, que volvamos a esos tiempos que no habĆ­a tanta tecnologĆ­a y nuestras tardes eran para fomentar y enraizar el amor familiar, cuanta juventud estĆ” perdida en este mar de confusión, se entrega a las drogas, a la delincuencia por sentirse importante, es lamentable lo que vivimos, en nuestro hogar pueden existir carencias económicas por no tener un trabajo bien remunerado o estable, pero lo que  NO debe faltar es ese amor que une a las familias, te respeto amigo, amiga, te respeto joven que no quiere tomar la decisión de tomar las riendas de su vida y permite que su sangre ande rodando, te respeto padre porque al final de cuentas, cada individuo en un momento deberĆ” entregar cuentas de todo lo que se le ha dado en la vida, y ahĆ­ ni cómo ayudar cada uno tendremos que ser pesados por nuestras acciones y compensados en base a las mismas. Y finalmente no me queda mĆ”s que decir del todo convencida.

                                 ¡QUE VIVA EL MATRIMONIO TRADICIONAL,
                                                                                      ¡Y QUE VIVA LA FAMILIA!

Por Araceli Canaan.
*Las ideas plasmadas en los artĆ­culos, son responsabilidad de quien las escribe*.

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